Esta es ya la tercera semana que estoy trabajando como barnvakt. Me gusta; aunque no da mucho dinero, me gusta. ¿Es a eso, que le llaman vocación?
Voy a probar suerte también en un hotel, con muy buena pinta, que abrirá a principios de 2012. Creo que voy a presentarme esta semana (¿y si voy mañana?) porque ahí sí que me gustaría trabajar, me parece muy interesante y hasta que el tema del idioma sueco no esté canela, no podré ejercer de pedagoga. Me llama mucho eso de darle una oportunidad a los idiomas que hablo, aunque eso no tenga mucho que ver con la pedagogía. ¿O quizás sí? Ahhh, la pedagogía, ese campo tan amplio… Así que nunca se sabe.
Bueno, al menos ya tengo mi personnummer, lo que facilita absolutamente cualquier gestión que uno se proponga hacer por aquí. Sí. Y mi carnet de identidad sueco (que no la nacionalidad, ¡eso aún no!) ya está en camino. Obviamente, con una de esas fotos en las que nadie se gusta, porque si sinó le faltaría la esencia primordial para poder ser un carnet de identidad…
Este mes, es un mes de trabajo y de estar en contacto con personas importantes para mí. ¡A ver cómo me va! En cualquier caso, a pesar de lo mucho que llueve y de que las hojas ya comienzan a amarillear, este otoño comienza con algunas experiencias únicas. Como anécdota os diré que me he marcado una incursión en la cultura boletaire (afición por coger setas, para los que no hablen català) y no me ha ido nada mal... aquí os dejo una fotillo del invitado estrella de esa tarde.
Pero, sin duda alguna, lo mejor que me regala este mes de septiembre y lo que me hace contar los días (sean cuantos sean) hasta que llegue el momento de viajar a Holanda el mes que viene… es la llegada de mi segundo sobrino, ¡el niño más lindo, junto a su hermanito mayor! No os dejo foto, por eso de los derechos de autor de las grandes obras de arte. Pero sí os digo que se llama Pep (aunque a Tom no le sale muy bien todavía y lo llama Pop) y nació hace una semana y media. Vaya familia linda que se gasta mi hermano, eh?
Un abrazo gigante para los que estáis en Catalunya y para los que estáis más lejos. Lo leáis o no, ¡desde aquí un pensamiento para todos!
Ha det gött!